¿QUÉ HAY EN TU TRONO?

…Tu trono, oh Dios, perdura por los siglos de los siglos. Gobiernas con un cetro de justicia… Salmo 45:6

Cuando David se enfrentó a Goliat, nunca lo llamó gigante. Llamó a Goliat “un filisteo incircunciso”. David minimizó su tamaño porque se negó a poner a Goliat en el trono. Él mantuvo a Dios en el trono. Él le dijo a Goliat: “Tú vienes contra mí con una espada y una lanza, pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los ejércitos de Israel”.

Puedes estar enfrentando un gran problema. Si no tienes cuidado, dejarás que ese problema te consuma con preocupación. Todo el tiempo Dios está en control y ya tiene la solución, pero has sacado a Dios del trono y has puesto tu problema en el trono. Aquí está la clave: si Dios no está en el trono, no le estás dando permiso. Dios trabaja donde hay una actitud de fe. No puedes tener a Dios y el problema en el trono al mismo tiempo. Solo hay espacio para uno. Mantén a Dios en el trono.

Una oración para hoy

Padre, gracias por estar en tu trono, por reinar como soberano sobre mi salud, mis finanzas, mi familia y mis circunstancias. Gracias porque eres mi proveedor, mi sanador, mi caminante, mi libertador. El trono de mi vida está reservado para ti. En el nombre de Jesús, amén.

Guillermo Pacheco

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