ESTAR EN PAZ CON TUS CICATRICES

Mientras hablaba, les mostró las heridas en sus manos y su costado. ¡Se llenaron de alegría cuando vieron al Señor…!!! Juan 20:20

Todos llevamos cicatrices invisibles que provienen de heridas internas, quizás de un divorcio, de lo que alguien hizo, de un error que cometimos, de una pérdida. Muy a menudo tratamos de ocultar nuestras cicatrices. Nos recuerdan el dolor. Pero puedes estar en paz con tus cicatrices. Esas cicatrices son tu testimonio; Ellos cuentan tu historia. En lugar de estar deprimido por lo que has pasado, ten una nueva perspectiva: el enemigo trató de detenerte, pero Dios te atravesó, te curó y tienes una cicatriz para probarlo. Las cicatrices pueden recordarte su gracia y poder.

La espalda de Jesús fue azotada con treinta y nueve rayas y sus manos, pies y costado fueron perforados. Cuando resucitó de la muerte, uno pensaría que estaría perfectamente restaurado, pero aún tenía cicatrices. Esto fue significativo. Dios podría haberlos quitado. Quizás, en parte, fue para mostrarnos que está bien tener cicatrices.

Una oración para hoy

Padre, gracias porque adoro a un Salvador que tiene cicatrices. Como tiene cicatrices, estoy de acuerdo con mis cicatrices. No voy a vivir amargado por una decepción, o por el arrepentimiento de errores pasados, o por amargarme porque alguien me hizo mal. Estoy en paz con mi cicatriz. En el nombre de Jesús, amén.

Guillermo Pacheco

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