ES LA MANO DE DIOS

Ahora, un ángel del Señor le dijo a Felipe: Ve hacia el sur, al camino, el camino del desierto, que baja de Jerusalén a Gaza… Hechos 8:26.

Felipe estaba teniendo mucho éxito predicando el evangelio en Samaria. No debe haber tenido sentido cuando un ángel le dijo que saliera a ese camino del desierto, pero había un hombre, el tesorero de Etiopía, que viajaba por allí en un carro que estaba leyendo el libro de Isaías. Cuando Felipe le explicó que Isaías estaba hablando de cómo Jesús vino como el Salvador, el hombre creyó, se bautizó y su vida cambió para siempre.

Como este hombre, porque no honras a Dios, ahora mismo hay un Felipe persiguiendo tu carro. Hay bendiciones que Dios ha ordenado para rastrearlo, personas que usarán su influencia, su conocimiento y tu experiencia para impulsarte. Cuando te tomas un tiempo para poner a Dios en primer lugar, para ir a la casa del Señor, no te sorprendas si en su camino a casa, si en algún momento de esta semana, en algún momento de este mes, aparece Felipe, sucede algo inusual, una bendición inesperada. Es la mano de Dios.

Una oración para hoy

Padre, gracias porque sabes dónde están los buenos momentos, las conexiones correctas, las oportunidades que me llevarán a mi propósito. Gracias porque cuando te tenga a Ti primero, Tu bondad lloverá con bendiciones. Creo que Philip ya está en camino. En el nombre de Jesús, amén.

Guillermo Pacheco

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